LA SOYONA
En la Caracas del siglo XVIII, la Sayona se paseaba en la alta madrugada, asustando a los borrachitos trasnochados y a los serenateros, que recorrían las calles desiertas.
La veían envuelta en negro manto, arrastrando su larga saya o falda por los caminos cercanos a los cementerios. Sonreía seductora, mostrando sus largos colmillos. Tal sonrisa tenía la virtud de alejar de un solo golpe los vapores y el atontamiento del alcohol. Más de uno echaba a correr despavorido, sintiendo que se le pasaba la borrachera del susto.
Algunos aseguraban que este personaje era un ser diabólico, un espanto venido del más allá.
Otros en cambio, más agudos, opinaban que este era el disfraz que las damas de alcurnia utilizaban para poder salir de noche, a encontrarse con sus enamorados.
Y que mejor lugar para pasar desapercibidos que una cita en el solitario cementerio?
Mercedes Franco
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