LA SIERRA DE CURIMAGUA
Fotografía: Rosa Trujillo B
Cerca del pueblo de Caburé, se halla la mágica Sierra de CURIMAGUA, en nuestro estado Falcón. Existen muchas leyendas en torno a estos parajes, algunos inexplorados. En lo más alto de la Sierra se refugiaban los esclavos fugitivos y fundaban con el tiempo pequeños pueblitos, o quilombos. Estaban conscientes de que la muerte era el castigo que recibirían todos, de ser atrapados.
Uno de estos pueblos era Nueva Guinea, dónde los africanos sembraban y criaban aves de corral, confiados en la protección que les brindaba hallarse en lo más intrincado de la selva. Allí discurría un pequeño riachuelo, del cual tomaban el agua que necesitaban.
Un día la bella Cándida Rosa, se alejó siguiendo el curso del arroyo. Buscaba hierbas medicinales, que abundaban en la zona. Iba cantando y sin darse cuenta se alejó mucho del quilombo. Sin advertirlo, había bajado demasiado.
Cerca, cazaban dos hacendados cazaban y la vieron.
Cándida Rosa no gritó. Sabía que, si la escuchaba su gente, vendrían a ayudarla, y los matarían.
En silencio y entre terribles torturas esperó su muerte, jamás reveló la ubicación de su pueblo.
Han pasado varios siglos, y aún Cándida Rosa recorre la Sierra.
Aún hechiza con su encanto la selva, se pasea cantando y recogiendo hierbas, y la han visto muchas veces, en todos los riachuelos que cruzan la densa Sierra de Curimagua.
Mercedes Franco

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