23 jun 2023

EL SIN SOMBRA EN MAYO

EL SIN SOMBRA EN MAYO
 

 


 

 La luna de mayo flota como un globo espectral, sobre los campos y llanuras de Venezuela.

"Las lunas llaneras perturban el juicio", diría Rómulo Gallegos en su novela Doña Bárbara. Perturban a los hombres y mujeres del llano, que se acuestan en sus chinchorros a dormir, después de la dura faena.

Y perturban también a los fantasmas.

A ellos parece que les cuesta conciliar el sueño, y vagan alborotados, bajo esa luz  de nácar que baña la noche perfumada.

Con la luna de mayo, a esos  seres elusivos del más allá les gusta salir a pasear sus penas por la sábana abierta.

Uno de los menos conocidos es el Sin Sombra, que parece un peón común, pero en realidad es un espectro maligno, que puede a voluntad agrandar su boca monstruosamente y devorar a las personas que encuentra a su paso por esas soledades. Se le puede reconocer por su impecable liquiliqui* blanco y sus lustrosas botas.

El Sin Sombra ama recorrer de noche los cultivos de maíz y de caña. El deambula por las siembras y conucos*, y a veces se come las frutas, pero también se acerca a las orillas de los caminos, dónde se detiene a esperar a los incautos que transitan en la alta noche por esos rumbos. Allí les hace algunas preguntas que deben responder. Por cada respuesta errónea, les arranca de un mordisco una mano, después la otra y deja la cabeza para el gran final. 

Cuentan que a fines del siglo diecinueve, Don Carlos Ibáñez iba desde Maturín hacia el pueblo de La Pica, aprovechando las horas de frescor para viajar en su caballo Canelo. Cerca de unas matas de guayabita sabanera* vio al Sin Sombra, que comía guayaba tranquilamente.

 -Buenas noches, paisano.-dijo el fantasma quitándose respetuosamente el sombrero pelo e guama*.

  Canelo dio un relincho y un resoplido.

  Un escalofrío de terror recorrió la espalda de don Carlos, pero reunió valor y respondió: 

  -Buenas y santas nos las dé Dios, amigo.

   -Mmm..será la Tierra, que da las noches, cuando da la vuelta y nos tapa el sol.  Entonces nos cae la noche. ¿Verdad?

   -Pues tiene razón, lo de Dios en un decir. ¿No? Dispense, que no me pueda detener a conversar, amigo mío, voy a hacer una diligencia y tengo que llegar temprano.

   -No se preocupe, siga andando en ese caballo tan bonito, que yo voy a acompañarlo a pie y así hablamos.

    Don Carlos no tuvo más remedio que refrenar al caballo, que nervioso, quería partir al galope. Avanzaba bajo la luna inmensa de mayo, a lomos de Canelo, mientras el Sin Sombra daba grandes zancadas y caminaba al mismo paso del potro.

  -Dígame una cosa, don Carlitos, usted cómo buen coleador* debe saber de eso. Cuando uno está coleando, ¿Cuál es el animal que no se puede agarrar por la cola?

  -La vaca. No se puede agarrar por la cola porque no están allí. No se colea vacas sino toros.

  La risa del Sin Sombra resonó como puñales que chocan, en la espesa penumbra..

   -Ahora si me supo embromar, paisano. Usted si es resabiado.  Me lleva ventaja.

   Don Carlos decidió tomarle la palabra. Tal vez podría tenderle una trampa.

  -Ya que le llevo ventaja déjeme aprovecharla. No le haré una pregunta sino una adivinanza. Se la haré en un gesto, y usted tiene que decirme la respuesta con otro gesto.

   -Vamos a ver, dijo un ciego, y no vio nada. -respondió sonriente el maléfico ser.

  Don Carlos levantó un dedo al cielo, señalando hacia arriba. Se refería a que existe un solo Dios, creador del Universo.

   -Esa es fácil de adivinar, pero no voy a decir esa palabra, que usted quiere que yo diga. - sonrió con malicia.- Vamos a hacer una cosa don Carlos: yo también le voy a responder con un gesto y si usted adivina, lo dejo que siga su camino.

   Dicho esto, el Sin Sombra levantó dos dedos, el índice y el medio frente a Don Carlos. Indicaba con eso que eran dos los dueños de la Creación: Dios y su eterno enemigo.

     Don Carlos Ibáñez se vio en un dilema. Si no le daba el gusto de responder, el Sin Sombra lo devoraría. Recordó que pronto llegarían a un cruce de caminos, que ningún fantasma soporta. Eso lo sabía por su abuelo el Guaco Ibáñez, que era el mejor contador de cuentos de aparecidos, y para todos ellos tenía la "contra"..

 

   . La Cruz de Paola bendita... La luz del día .. Detenerse en el cruce de caminos... el escapulario de la Virgen...Nombrar el Espíritu Santo...a ver... el hombre forzaba la memoria... el Sin Sombra sonreía.

  -Como que no sabe la respuesta, don Carlitos... ¡Jajajaja!!!Esta noche voy a cenar carne fina.

   -Si la sé, pero le quiero responder con estos tres dedos: ¡Padre, Hijo y Espíritu Santo! ¡Santísima Trinidad, líbrame del espanto!

     Con un rugido el Sin Sombra desapareció corriendo veloz hacia una mata de sabana.

     Canelo pasó galopando el cruce de caminos y al trote entró en el pueblo de La Pica, cuando la luz dorada del día disipaba todas las sombras.

 

Glosario:

Conuco: Siembra pequeña.

Guayabita sabanera: Variedad pequeña de guayaba.

Liquiliqui: Vestimenta de gala del llanero venezolano. Consiste en un pantalón y un saco de mangas largas, abotonado al frente.

Pelo e guama: Sombrero de lujo.

Colear: Deporte venezolano que consiste en perseguir toros a caballo y tumbarlos, tomándolos de la cola.

Mercedes Franco

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