LA SIERRA DE CURIMAGUA
Cerca
del pueblo de Caburé, se halla la mágica Sierra de CURIMAGUA, en nuestro estado
Falcón. Existen muchas leyendas en torno a estos parajes, algunos inexplorados.
En lo más alto de la Sierra se refugiaban los esclavos fugitivos y fundaban con
el tiempo pequeños pueblitos, o quilombos. Estaban conscientes de que la muerte
era el castigo que recibirían todos, de ser atrapados.
Uno
de estos pueblos era Nueva Guinea, dónde los africanos sembraban y criaban aves
de corral, confiados en la protección que les brindaba hallarse en lo más
intrincado de la selva. Allí discurría un pequeño riachuelo, del cual tomaban
el agua que necesitaban.
Un
día la bella Cándida Rosa, se alejó siguiendo el curso del arroyo. Buscaba
hierbas medicinales, que abundaban en la zona. Iba cantando y sin darse cuenta
se alejó mucho del quilombo. Sin advertirlo, había bajado demasiado.
Cerca,
cazaban dos hacendados cazaban y la vieron.
Cándida
Rosa no gritó. Sabía que, si la escuchaba su gente, vendrían a ayudarla, y los
matarían.
En
silencio y entre terribles torturas esperó su muerte, jamás reveló la ubicación
de su pueblo.
Han
pasado varios siglos, y aún Cándida Rosa recorre la Sierra.
Aún
hechiza con su encanto la selva, se pasea cantando y recogiendo hierbas, y la
han visto muchas veces, en todos los riachuelos que cruzan la densa Sierra de
Curimagua.
Mercedes
Franco
JEPIRRA EN LAS ARENAS DEL RIO BURATE
Al
finalizar cada año, muchos wayuu peregrinan a los Andes, concretamente al
estado Trujillo. La ruta es accidentada y
es un peregrinaje largo y
fatigoso, pero al final, todos los
esfuerzos se ven recompensados al llegar al mágico río Burate.
Allí,
en las húmedas arenas del río, como en
un espejo, se refleja cada 31 de diciembre una visión de Jepirra, el cielo
wayuu.
Algunos logran hablar con sus familiares y
amigos fallecidos, que se asoman por esa ventana o portal, para saludar a los
vivos.
En ocasiones, los habitantes de Jepirra dan
valiosas informaciones y profecías sobre el año entrante, y los wayuu toman las
previsiones del caso, si se habla de un verano muy fuerte, de una sequía, o se
les advierte de algún problema mayor.
Es un viaje místico, que renueva los
vínculos del wayuu con la tierra y con el mundo espiritual.
Mercedes
Franco


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